Aprender a priorizar es más que solo ser productivos

Tal vez el término “priorizar” lo asociamos más con temas relacionados con productividad, rendimiento y manejo del tiempo. En este artículo queremos hablarte de lo importante que es para nuestra salud y nuestro bienestar general el aprender a priorizar. Aunque esta característica parezca un don exclusivo de personas muy organizadas y metódicas, es más un hábito, algo que podemos fomentar día a día con pequeñas acciones.

No se nace con esta capacidad, la vamos desarrollando a medida que trabajamos en nuestra mente y aprendemos a diferenciar lo que en realidad es nuestro deber, de todo aquello que simplemente nos hemos convencido que tenemos que hacer, pero en realidad podemos postergarlo o definitivamente, prescindir de esta actividad. Y no solo tiene que ver con la gestión del tiempo.

Hay muchos otros factores que intervienen en esta capacidad. Queremos hablarte en especial de aprender a priorizar en coherencia con tus metas y tus procesos propios, ya que hay prioridades que por más generales que parezcan, debemos incluirlas en nuestra vida a nuestra propia manera, respetando nuestros ritmos y estilos de vida.

Hay tareas y objetivos que muchas veces nos trazamos solo porque es el “deber ser”, por seguir una tendencia o simplemente porque creemos que es lo correcto. En esta parte vamos a incluir la primera prioridad que queremos que tengas en cuenta por el resto de tu vida: aprender a escucharte. Todos tenemos un diálogo y una voz interior. ¿Qué tal si hoy te detienes un momento y escuchas qué es lo que te está pidiendo? Esto puede ayudarte a determinar también otras prioridades. La próxima vez que vayas a incluir una actividad en tu rutina piensa si en realidad va alineado con la persona que eres y tu vida en ese momento en específico.

Podríamos decir que trabajar en la salud emocional, mental y física es una prioridad que nos debe interesar a todos los seres humanos, sin embargo, cada uno tiene una manera diferente de incluirlo en su rutina diaria y aquí es donde queremos hacer énfasis. Claro, estar sanos y sentirnos bien con nosotros mismos es un deseo general ¿Quién no quisiera esto en su vida? La diferencia radica en lo que para cada uno significa bienestar y la forma en la que cada individuo lo persigue.

Un ejemplo muy claro: el movimiento. Todos los seres humanos deberíamos incluir la actividad física en nuestra vida diaria. Sin embargo, no todas las personas lo disfrutamos de la misma manera, a la misma hora o con la misma intensidad. Tampoco todos podemos hacerlo todo el tiempo. Si en este momento te encuentras pasando por una enfermedad, una situación física o emocional complicada o por un proceso de recuperación, tu prioridad debe ser reponerte y encontrar el equilibrio de nuevo. Así que no te impongas cosas que en este momento lo único que harían es desgastarte o afectar tu bienestar.

En la vida hay momentos incluso para estar en calma. Vivimos en una sociedad hiperproductiva que nos dice que todo el tiempo debemos estar haciendo algo. En este aprendizaje también está incluido priorizar el descanso. Tener reposo, si es necesario. Sabemos que puede ser difícil permanecer en quietud, si estás acostumbrado a un ritmo de vida activo, pero no estás solo en este proceso. En nuestra app Healing Presents hemos pensado en alternativas para diferentes situaciones por las que puedes estar atravesando y podrás encontrar desde meditaciones guiadas con voz o con imágenes, técnicas para hacerlo de una manera consciente, hasta música creada para sanarnos desde adentro.

Siguiendo con este ejemplo, si puedes moverte, pero en este momento no tienes el tiempo, la disposición o la energía para hacer entrenamientos de más alto impacto, piensa en una manera diferente de moverte o ejercitarte, que no tenga tanto impacto, que no interfiera en tu proceso, que vaya acorde con el momento que estás viviendo. Intenta variedades de yoga como el tipo restaurativo. Siempre escucha tu cuerpo y sé respetuoso con el momento con el que estás pasando. Ir en contra de esto puede causarte una frustración muy grande y traer efectos adversos e indeseados en tu salud, ya que vas a estimular procesos hormonales relacionados con el estrés y la ansiedad. Algo que debemos evitar a toda costa si queremos recuperarnos y vivir en bienestar.

Este ejemplo es solo un aspecto en el que aprender a priorizar hará que nuestra calidad de vida mejore, pero podemos aplicarlo en todas las esferas en las que necesitemos orden y calma. Todo parte de aprender a escucharnos y observarnos, para así discernir entre lo que debo y quiero hacer realmente, y todo lo que definitivamente no es una prioridad para nosotros en este momento. 

Por último, no te compares. Ni con otros, ni con las personas que has sido antes en otros momentos de tu vida. Si antes tenías tiempo, energía, recursos y salud para hacer unas cosas, piensa en el aquí y el ahora. En lo que tu ser del presente necesita y quiere. Hay momentos en los que somos capaces con mucho, hay otros que simplemente necesitamos ir más lento. Incluso el aprender a priorizar requiere de que seamos compasivos con nosotros mismos.