Cuidador, eres muy importante

Sabemos que prestar cuidados y apoyo durante este tiempo puede ser un reto. Tú, como muchos cuidadores, dejas de lado tus propias necesidades y sentimientos para centrarte en la persona que amas. Esto puede ser difícil de mantener, y el estrés crónico puede afectar tu salud física y mental. Si no te cuidas a ti mismo, no podrás cuidar a los demás. Por eso, es importante mantener un equilibrio e invertir en tu salud, ya que también es importante para todos que te cuides.

Tanto si eres joven o mayor, puede que te encuentres en un nuevo papel como cuidador. Puede que antes hayas sido una parte activa de la vida de alguien, pero quizás ahora que está viviendo un proceso de cáncer, la forma en que lo apoyas es diferente. Puede que sea de una manera en la que no has tenido mucha experiencia, o de una manera que se siente más intensa que antes. 

Aunque el cuidado de un ser querido pueda parecerte algo nuevo, muchos cuidadores afirman que aprenden más a medida que viven la experiencia del cáncer de su ser querido. Sean cuales sean tus funciones ahora, es muy común sentirse confundido y estresado en este momento. Las situaciones más comunes que describen al ser cuidador están relacionadas con el nivel de tensión emocional. En ocasiones es superior al de la población general, la sobrecarga provoca agotamiento físico y sentimientos de tristeza, y se pueden generar situaciones de frustración por la falta de reconocimiento o efectividad de tus acciones. 

Es muy importante que, en estos casos, intentes compartir tus sentimientos con otras personas o unirte a un grupo de apoyo, y pedir ayuda para.  Analiza honestamente lo que puedes y lo que no puedes hacer. ¿Qué cosas necesitas o quieres hacer tú mismo? ¿Qué tareas puedes delegar o compartir con otras personas? Debes estar dispuesto a dejar de lado las cosas que otros pueden ayudarte a hacer. 

Aceptar la ayuda de los demás no siempre es fácil. Pero recuerda que recibir ayuda para ti también puede ayudar a tu ser querido: puedes estar más sano, tu ser querido puede sentirse menos culpable por todas las cosas que no estás haciendo (tu ser querido puede sentirse más feliz si nota que estás en equilibrio, recibiendo bienestar). 

FORMAS DE CUIDAR DE TI MISMO.  

Tomarse tiempo para recargar la mente, el cuerpo y el espíritu puede ayudarte a ser un mejor cuidador, así que te vamos a dejar estos importantes consejos para que te conviertas en el mejor. 

Dedícate tiempo a ti mismo. 

  • Encuentre tiempo para cuidar de ti mismo. Tómate al menos 15-30 minutos cada día para hacer algo por ti. Por ejemplo, intenta sacar tiempo para una siesta, hacer ejercicio, trabajar en el jardín, un pasatiempo, ver la televisión o una película, o cualquier cosa que te resulte relajante. Haga ejercicios suaves, como estiramientos o yoga.  
  • No descuides tu vida personal. Está bien reducir las actividades personales, pero no las elimines por completo. Por ejemplo, busca formas fáciles de conectar con tus amigos y también con tu familia. 
  • Mantén tu rutina. Si puedes, intenta seguir haciendo algunas de tus actividades habituales. Si no acostumbras a practicar una rutina, los estudios demuestran que puede aumentar el estrés que sientes. Puede que tengas que hacer las cosas a una hora diferente del día o durante menos tiempo del que normalmente harías, pero intenta seguir haciéndolas. Haz una lista de tus prioridades e intenta encontrar un tiempo valioso para practicarlas.  
  • Pide ayuda. Encuentre mayores espacios de tiempo “fuera de servicio” pidiendo ayuda. Busca cosas que otros puedan hacer u organizar por ti, como citas o encargos.  
  • Practica la gratitud. Se sabe que la gratitud puede aumentar tu compasión, tu serenidad y ayudarte a centrarse en lo positivo. Sabemos que la situación puede ser muy difícil, pero intenta encontrar, aunque sea 5 cosas por las que estar agradecido.  
  • Come más sano. Es importante tener una dieta equilibrada, basada en una dieta antiinflamatoria, como verduras, frutas, cereales integrales, buenas fuentes de aceites (como aceite de oliva, almendras, aceite de coco, aguacates…). Intenta utilizar una variedad de especias saludables al cocinar, recuerda que la cúrcuma es una maravilla, no sólo para cocinar sino también para tener una bota energética, antiinflamatoria y antioxidante, ¡prueba la leche dorada a diario para mejorar tu fatiga y tu salud! 
  • Encuentra tiempo para relajarte. Respira profundamente, conecta con el momento presente y aférrate a él sin juzgarlo. La meditación puede ayudarte a ser más activo en este proceso de curación, con la atención, la conciencia, la calma y la serenidad, permitiéndote sentir con más frecuencia un momento relajado y pacífico, incluso cuando tus emociones y pensamientos diarios puedan estar agitados. Intenta quedarte quieto durante un minuto, para practicar la técnica de respiración 4-7-8, (inhalar contando 4 segundos, mantenerla durante 7 segundos, y exhalar contando 8 segundos). Intenta practicarla 4 veces durante la mañana y la noche. Es conocida como una técnica de paz y tranquilidad. Si te resulta difícil practicarla, puedes empezar con menos segundos, o puedes ir a la app de Healing Presents y hacer algunos de los ejercicios de respiración guiados.

Busca momentos, formas y herramientas que promuevan tu bienestar. TÚ eres tan importante como tu ser querido en esta dificultad. Y recuerda que no estás solo, estamos contigo. 

Si le quieres dar un regalo especial a tu cuidador, compártele este articulo para que tenga herramientas y esté mejor.